La espera, sinónimo de estrés para mí, encuentra su único sentido cuando son escasos los centímetros que nos separan. La quietud y el relax en mi vocabulario son antónimos bien diferenciados y la calma, como tal, en mi éter tiene ritmo. Abonada al nonstop me relajo practicando ejercicio y descanso soñando que aprendo a bailar salsa. Caminar hacia delante, lejos de la sencillez, aborda los demás propósitos que juntos comparten mecanismo; Empezar con buen pie y terminar con una sonrisa.
Costa Azul. Francia. (II)














