Es mejor caminar que parar y ponerse a temblar.



Hoy la vida les sonríe y Dios dirá si el futuro les depara un buen color,
regalándoles otra oportunidad  de empezar con su pie bueno, ya van dos.
Y mil veces más tendrán que recorrer la vereda más incierta y perdonar, 
mientras no les lluevan piedras les irá mejor que bien, ojalá que el sol no deje de brillar.